Los sensores de bajas temperaturas son indicadores adhesivos, que se adhieren al producto para controlar el correcto cumplimiento de la cadena del frío. Su funcionamiento es similar al de un termógrafo pero sin necesidad de componentes electrónicos y además con un uso simple y económico.

  Funcionamiento similar al de un termógrafo pero sin necesidad de componentes electrónicos.

Estos indicadores termosensibles, realizan un cambio de color irreversible al alcanzar una determinada temperatura, permaneciendo luego ya inalterables. De esta manera es fácil comprobar en destino o a posteriori, si el producto ha sufrido un exceso o defecto de temperatura, rompiendo por tanto la cadena del frío.

 

Hay dos tipos de indicador para control de bajas temperaturas, según se requiera controlar el descenso o el aumento de la temperatura sobre el producto.

 

Detecta el aumento por encima de la temperatura marcada.

Chillchecker: Detecta el aumento por encima de la temperatura marcada. Es útil para control de congelados, frescos y vacunas durante el transporte o almacenaje.

 

 

Detecta los descensos de temperatura.Tempasure: Detecta los descensos de temperatura, para prevenir la congelación del producto. Se usa habitualmente en pinturas o sustancias químicas y farmaceuticas.

 

En la web de venta on line están todos los modelos con sus características completas. Si quiere acceder pulse el icono del carro de arriba a la izquierda, donde pone “click”.

 

 

El rango que cubren estos sensores está entre -17ºC y +20ºC grados centígrados para CHILLCHECKER con una precisión de +/- 1ºC. En el caso de TEMPASURE cubre un rango de -10ºC a +10ºC con una precisión de +/-2ºC. Dispone de las hojas técnica de estos productos la sección documentación.

 

El funcionamiento de CHILLCHECKER es tan simple como pegarlo al producto que queremos controlar y activarlo mediante presión. TEMPASURE también es autoadhesivo y se activa sencillamente tirando de una pestaña de plástico para tal fin.

 

Las dos gamas de producto permiten garantizar el correcto cumplimiento de la cadena del frío tanto en transporte como en almacenaje de mercancías.